LECTURA DEL TEXTO Y DEL CONTEXTO
09-06-2007
ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD
“El hombre es hombre, y el mundo es mundo. En la medida en que ambos se encuentran en una relación permanente, el hombre transformando al mundo sufre los efectos de su propia transformación”
PAULO FREIRE
La gran diversidad en la aulas es uno de los temas que más dilemas crea en nuestros profesores hoy en día. La falta de formación de los profesores ante tiempos cambiantes de forma vertiginosa, lleva a la desmotivación y la desorientación ya mencionada. Quizá sea éste el reto que la educación de nuestros días debe abordar.
Para abordar esta idea desde nuestra tarea como profesionales de la educación, primero tenemos que analizar quiénes somos, es decir; de la situación de la escuela en la que trabajamos y quiénes intervienen en el proceso educativo.
Hemos conocido en la asignatura (y en algunos casos vividos) la dificultad de adaptar las necesidades formativas de los usuarios, el modelo formativo a utilizar, la estrategia más adecuada… Todo ello, nos debe llevar a un proceso de reflexión sobre la acción: un análisis sobre quiénes somos como institución, y quiénes queremos ser. Para ello hemos de utilizar nuestros conocimientos y habilidades sociales ya que, no se nos puede olvidar, que la escuela ha de satisfacer las demandas de los nuevos tiempos que entre todos podemos ir construyendo. Esta tarea nos corresponde a todos participando y buscando una nueva reconceptualización de Participación en convivencia, en la creación de una verdadera Comunidad Educativa.
"Participación es uno de esos términos manidos, tan frecuentes en el discurso sobre la educación, que a fuerza de designarlo todo terminan por no significar nada. Lo mismo que la 'igualdad de oportunidades', la 'enseñanza activa', la 'eficacia' o la 'calidad', la participación ha acabado por convertirse en algo que todo el mundo invoca, porque nadie puede declararse contrario, pero que para cada cual recubre un contenido distinto" (Fernández Enguita, 1992).
Para no alargar el tema excesivamente, puesto que en mi bitácora hay extensas reflexiones de otra asignatura; he de mencionar la que es desde mi óptica, la principal función de la escuela: Formar ciudadanos críticos, reflexivos con una sociedad en permanente reconstrucción, y que sean capaces de decidir el papel que desean desempeñar en la misma.
Bien lo expresa la siguiente reflexión:
En Martín Bris y otros (2005), M.A. Santos señalaba que “la finalidad de la escuela no es llenar la cabeza de los escolares de conocimientos inertes. Ni siquiera de conocimientos estimulantes, significativos y enriquecedores. El fin que persigue la escuela no es sólo que los escolares amen el conocimiento y que sepan buscarlo autónomamente. La finalidad fundamental de la educación es enseñar a los alumnos y alumnas a convivir. Si el conocimiento adquirido se utiliza para destruir, matar, engañar y oprimir, ¿no sería mejor ser ignorantes? Por eso es necesario que la escuela ayude a compartir, a convivir, a vivir los valores. Tanto para aprender como para convivir es necesario participar. Este aprendizaje es importante para cada individuo y también para la sociedad a la que pertenece.”
Dice Rubem Alves (2001), autor del libro portugués "Estorias maravillosas de quem gosta de ensinar":
"No conozco que exista una cosa más importante para la vida de los individuos que la educación. La democracia sólo es posible si el pueblo está educado. Pero estar educado no es igual que tener un diploma superior. Significa tener capacidad de pensar".
LA MERCANTILIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y DE LA FORMACIÓN
“Debemos echar por la borda la idea de que la competitividad es una forma necesaria de vida. En lugar de competitividad necesitamos colaboración. La competitividad es el mal de las organizaciones porque crea ganadores y perdedores y nadie quiere a los perdedores”
DEMMING (1993)
LOS SINDICATOS
Es un tema que se menciona en varios grupos de discusión y que, tanto por los medios de comunicación como por contacto directo, dispongo algo de información.
Las conclusiones y las ideas que he elaborado pueden resumirse en las siguientes:
-Trabajan para el profesor interino.
-Ofrecen una formación de mercado y meritocrática que genera una falta de calidad. (Aumenta la formación a distancia de cara específicamente a la acreditación de la oposición).
-No buscan cambios metodológicos.
-No apoyan la innovación.
-Se refleja un enorme sensacionalismo.
-No velan por los derechos de toda la comunidad educativa.
Incluso Santos Guerra habla de que buscan repercusiones de mejoras laborales.
Si nos centramos en el aspecto económico, en las 4-5 horas de trabajo al día, sin atender a los intereses globales de la comunidad educativa ni a las demandas que hace la sociedad de la escuela.
Al no implicarse en una mejora, en un cambio que ha de venir de la mano de todos aquellos que intervienen en el proceso de educación, que mediante procesos de Investigación – Acción busquen el bien común; la problemática en las aulas actuales, la comunicación y el clima del centro empeorarán, incrementándose una situación de malestar que generará mayores conflictos, mayor desmotivación general (profesores, alumnos, padres, …) y peores condiciones laborales en el terreno afectivo y personal (aunque se sigan llenando nuestros bolsillos) que repercuten de manera negativa en el mismo docente y en la sociedad.
De esta forma, no conseguimos otra cosa que docentes desmotivados, un sistema cada vez más gastado y desfasado y la disminución del valor de la escuela como herramienta de construcción y transformación social, así como vía de aprendizaje construcción personal de todos aquellos que conviven en la institución. Pierde su valor educativo para convertirse en un sistema meramente transmisor y una fábrica que produce títulos.
LA ADMINISTRACIÓN
En mi opinión, es una forma de tirarse piedras sobre su propio tejado.
Observamos que la Administración, responsable en gran parte de la formación que se le ofrece al docente, no otorga estrategias orientada a formar en necesidades (viendo la necesidad como problema) que otorguen respuesta a situaciones reales.
Es como si una empresa ofrece una mala formación técnica a sus operarios, que sacan cursos, seminarios, talleres… que no ofrecen estrategias a los trabajadores para aumentar su productividad, o les ofrecen estrategias anticuadas, muy lejos de las nuevas exigencias tecnológicas y de la búsqueda de la innovación para hacer frente a las exigencias de los consumidores.
¿Un empresario estaría dispuesto a ello?
¿Sería real y coherente que dejara a sus ejecutivos de Marketing formase en cadenas de montaje y que sus conocimientos quedasen desfasados?
¿Permitiría esa ausencia de ideas creativas que hacen que disminuya la difusión del producto y disminuya su venta?
Si las exigencias del mercado laboral a los trabajadores no van en discordancia con el cambio de exigencias y demandas sociales, ¿por qué la escuela sigue abogando por un sistema tradicional y conservador?
¿QUE HAY DE NUEVO EN LAS FORMAS DE EXCLUSIÓN EDUCATIVA? NEOLIBERALISMO, TRABAJO Y EDUCACIÓN?
“Allá en tiempos muy remotos, un día de los más calurosos del invierno el Director de la Escuela entró sorpresivamente al aula en que el Grillo daba a los Grillitos su clase sobre arte de cantar, precisamente en el momento de la exposición en que les explicaba que la voz del Grillo era la mejor y la más bella entre todas las voces, pues se producía mediante el adecuado frotamiento de las alas contra los costados, en tanto los Pájaros cantaban tan mal porque se empeñaban en hacerlo con la garganta, evidentemente el órgano del cuerpo menos indicado para emitir sonidos dulces y armoniosos.
Al escuchar aquello, el Director, que era un Grillo muy viejo y muy sabio, asintió varias veces con la cabeza y se retiró, satisfecho de que en la Escuela todo siguiera como en sus tiempos.”
Monterroso, Augusto (1997)
Basado en las ideas de Pablo Gentilli, en el Artículo publicado en la Revista EDUCAÇÃO & REALIDADE, v.20, n.1, enero - junio de 1995, Universidade do Estado do Río Grande do Sul, Porto Alegre.
Hoy en día imperan las corrientes y políticas neoliberadas, caracterizadas por seguir la línea continua desarrollada hasta nuestros días, modificando sus símbolos y modificando el significado de los constructos que hasta ahora se enfrentaban a dicha continuidad. Simultáneamente, es original y repetitivo, creando una nueva forma de dominación repitiendo las anteriores. Este “nuevo” formato se sustenta en formas de dominación anteriores que han cambiado su forma y organización.
Traspolada esta realidad al campo educativo, Gentilli trata en este texto las realidades que giran en torno al carácter que asume el proyecto neoliberal en el campo educativo, cuestiones relevantes para la identificación de aquellos factores que permiten caracterizar e identificar nuevos y no tan nuevos procesos de exclusión en la política educacional de la Nueva Derecha, basados en la teoría del capital humano que tienden hacía el neoeconomicismo en la educación.
Dicha teoría interrelacionó de manera contundente la relación existente entre educación y desarrollo económico, así, los conocimientos que aumentan la capacidad de trabajo constituyen un capital que, como factor de producción, garantiza el crecimiento económico de modo general y, de manera particular, contribuye a incrementar los ingresos individuales de quien lo "posee".
En sínteses el fin de la educación es servir al mercado, transmitiendo en élla un stock de conocimientos que califican para la acción individual competitiva en la esfera económica. Formamos maquinas de trabajo competitivas y funcionales, siendo la eficacia de la misma la aspiración máxima.
Esta teoría, e idea difundida a nivel consciente e inconsciente en nuestra sociedad, inició su germinación por la época de los 50 y 60, cuando se entendía que la educación constituye una garantía para el crecimiento implicaba reconocer que ella debía ser considerada una inversión (individual y social) y, consecuentemente, que debía estar sometida a una rigurosa planificación centralizada. El bien ultimo de la misma era la respuesta a las necesidades individuales, y el propio crecimiento económico ayudaría a la creación de empleo y un aumento de la riqueza individual favorecería al bien general.
A partir de los años 70, los gobiernos y los particulares no sólo debían "invertir" en educación, sino que inclusive las economías industrializadas debían apoyar y promover la inversión en capital humano dentro de aquellos países que todavía no habían reconocido el valor económico del saber.
Aquí se inicio una doble vertiente. Por un lado, el Estado de bienestar que, de hecho, invertía de forma creciente en la esfera educacional, y que se veía por una parte de la sociedad como mecanismo de progreso y crecimiento económico, y la y por otra, como una nueva máscara de los mecanismos burgueses de dominación.
Los teóricos del capital humano compartían esta controversia. Por un lado había partidarios que defendían la necesidad de la intervención del estado, porque la propia expansión del mercado de trabajo y las crecientes necesidades de mano de obra así lo imponían, y por otro lado, los defensores a ultranza de la privatización total de este area social.
La cuestión central consistía en saber cuánto invertían en educación el sector público y las familias y cuánto deberían invertir para poder responder a los desafíos de un mercado cuyos beneficios (al menos hipotéticamente) tenderían a universalizarse
El aumento de alumnos en las aulas exigía un esfuerzo directamente proporcional a la necesidad de profesorado. Eso unifico a ambas fuerzas centrando el problema en el Estado. El debería encargarse de la formación, selección y pago de la demanda surgida. De esta forma se atribuía al Estado un doble papel como agente de inversión y como mecanismo de regulación
Poco a poco se despertó una euforia neoliberal por reducir el gasto público social, en parte, el re-acomodamiento de la función social que los sectores dominantes atribuyen actualmente a la educación. Las políticas educacionales del neoliberalismo, aun cuando conservan un alto grado de centralización autoritaria basada fundamentalmente en el diseño de los currículos nacionales y en el control de los programas de formación de profesores, se basan en el reconocimiento de la importancia que poseen los mecanismos de transferencia de la responsabilidad en la gestión de los programas sociales y la privatización del gasto que permite subsidiarlos.
Ahora bien, descartar la centralidad del Estado en las políticas sociales y mantener inmune el carácter económico que justifica la inversión educativa supuso indefectiblemente transferir a la esfera del mercado las decisiones de inversión y los conflictos a ellas vinculados.
Dado que el mercado estaba en expansión, la preocupación de los tecnócratas del capital humano consistía en relevar y determinar con precisión cuales serían las necesidades de mano de obra y cuales los criterios más eficientes de planificación de los recursos humanos. El desafío es formar para la competencia en un mercado de trabajo cada vez más restringido y donde sólo los "mejores" conseguirán tener éxito
La perspectiva del capital humano basaba su promesa de universalización del empleo en el argumento de que a mayor crecimiento, más puestos de trabajo serían ofrecidos. Esto orienta hoy gran parte de los discursos y de las decisiones de política educacional que los gobiernos neoliberales formulan en nuestros países. Siendo así veremos intensificarse, trágicamente, las desigualdades sociales, la exclusión, los privilegios de las minorías y, sobre todo, la violencia que supone desintegrar la sociedad mediante la imposición de la lógica del mercado en todas las esferas de la vida humana..
El triunfo del neoliberalismo no será eterno, nunca lo fue ningún proyecto hegemónico. Sin embargo, las contradicciones del sistema no resolverán por sí solas y de forma redentora la crisis del capitalismo. Hoy precisamos de nuevas armas de lucha. El pesimismo radical de la inteligencia puede ser una de ellas. Simplemente, para no ser derrotados por el pragmatismo y por la complacencia irresponsable; para mantener intacto el optimismo de la voluntad. Simplemente, porque como nos recuerda Norberto Bobbio: el adormecimiento de la razón genera monstruos.
Ahora, nos queda a nosotros elegir: Crear instituciones y sociedades como remeros, o formar bandadas en los diferentes contextos en los que convivimos, transmitiendo los valores de volar en bandada como los gansos.
De forma más clara lo muestra Santos Guerra (2000) comenzando su obra “la escuela que aprende”.
Esa impactante reflexión nos puede llevar a reflexionar sobre la importancia de la ética en las instituciones y su inevitable transmisión a la sociedad. Por ello, hemos de luchar por un sistema que transmita unos valores centrados en los derechos humanos de las personas, en el respeto de las libertades e identidades individuales cuyo vehículo indispensable es la convivencia:
“La escuela tiene como misión fundamental contribuir a la mejora de la sociedad a través de la formación de ciudadanos críticos, responsables y honrados. Sería un problema gravísimo que el sistema educativo fuese en sí mismo un medio para empeorar éticamente la sociedad (…) no olvidemos que fueron médicos muy bien formados, ingenieros muy bien preparados y enfermeras muy bien adiestradas en su oficio, quienes diseñaron las cámaras de gas en la Segunda Guerra Mundial. No se nos puede ocultar que los grandes triunfadores del sistema educativo, quienes han llegado a la cúspide del poder, no se muestran obsesionados por reducir la miseria, la injusticia y la desigualdad. ¿Por qué se habla de éxito del sistema educativo?”
“El hombre es hombre, y el mundo es mundo. En la medida en que ambos se encuentran en una relación permanente, el hombre transformando al mundo sufre los efectos de su propia transformación”
PAULO FREIRE
La gran diversidad en la aulas es uno de los temas que más dilemas crea en nuestros profesores hoy en día. La falta de formación de los profesores ante tiempos cambiantes de forma vertiginosa, lleva a la desmotivación y la desorientación ya mencionada. Quizá sea éste el reto que la educación de nuestros días debe abordar.
Para abordar esta idea desde nuestra tarea como profesionales de la educación, primero tenemos que analizar quiénes somos, es decir; de la situación de la escuela en la que trabajamos y quiénes intervienen en el proceso educativo.
Hemos conocido en la asignatura (y en algunos casos vividos) la dificultad de adaptar las necesidades formativas de los usuarios, el modelo formativo a utilizar, la estrategia más adecuada… Todo ello, nos debe llevar a un proceso de reflexión sobre la acción: un análisis sobre quiénes somos como institución, y quiénes queremos ser. Para ello hemos de utilizar nuestros conocimientos y habilidades sociales ya que, no se nos puede olvidar, que la escuela ha de satisfacer las demandas de los nuevos tiempos que entre todos podemos ir construyendo. Esta tarea nos corresponde a todos participando y buscando una nueva reconceptualización de Participación en convivencia, en la creación de una verdadera Comunidad Educativa.
"Participación es uno de esos términos manidos, tan frecuentes en el discurso sobre la educación, que a fuerza de designarlo todo terminan por no significar nada. Lo mismo que la 'igualdad de oportunidades', la 'enseñanza activa', la 'eficacia' o la 'calidad', la participación ha acabado por convertirse en algo que todo el mundo invoca, porque nadie puede declararse contrario, pero que para cada cual recubre un contenido distinto" (Fernández Enguita, 1992).
Para no alargar el tema excesivamente, puesto que en mi bitácora hay extensas reflexiones de otra asignatura; he de mencionar la que es desde mi óptica, la principal función de la escuela: Formar ciudadanos críticos, reflexivos con una sociedad en permanente reconstrucción, y que sean capaces de decidir el papel que desean desempeñar en la misma.
Bien lo expresa la siguiente reflexión:
En Martín Bris y otros (2005), M.A. Santos señalaba que “la finalidad de la escuela no es llenar la cabeza de los escolares de conocimientos inertes. Ni siquiera de conocimientos estimulantes, significativos y enriquecedores. El fin que persigue la escuela no es sólo que los escolares amen el conocimiento y que sepan buscarlo autónomamente. La finalidad fundamental de la educación es enseñar a los alumnos y alumnas a convivir. Si el conocimiento adquirido se utiliza para destruir, matar, engañar y oprimir, ¿no sería mejor ser ignorantes? Por eso es necesario que la escuela ayude a compartir, a convivir, a vivir los valores. Tanto para aprender como para convivir es necesario participar. Este aprendizaje es importante para cada individuo y también para la sociedad a la que pertenece.”
Dice Rubem Alves (2001), autor del libro portugués "Estorias maravillosas de quem gosta de ensinar":
"No conozco que exista una cosa más importante para la vida de los individuos que la educación. La democracia sólo es posible si el pueblo está educado. Pero estar educado no es igual que tener un diploma superior. Significa tener capacidad de pensar".
LA MERCANTILIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN Y DE LA FORMACIÓN
“Debemos echar por la borda la idea de que la competitividad es una forma necesaria de vida. En lugar de competitividad necesitamos colaboración. La competitividad es el mal de las organizaciones porque crea ganadores y perdedores y nadie quiere a los perdedores”
DEMMING (1993)
LOS SINDICATOS
Es un tema que se menciona en varios grupos de discusión y que, tanto por los medios de comunicación como por contacto directo, dispongo algo de información.
Las conclusiones y las ideas que he elaborado pueden resumirse en las siguientes:
-Trabajan para el profesor interino.
-Ofrecen una formación de mercado y meritocrática que genera una falta de calidad. (Aumenta la formación a distancia de cara específicamente a la acreditación de la oposición).
-No buscan cambios metodológicos.
-No apoyan la innovación.
-Se refleja un enorme sensacionalismo.
-No velan por los derechos de toda la comunidad educativa.
Incluso Santos Guerra habla de que buscan repercusiones de mejoras laborales.
Si nos centramos en el aspecto económico, en las 4-5 horas de trabajo al día, sin atender a los intereses globales de la comunidad educativa ni a las demandas que hace la sociedad de la escuela.
Al no implicarse en una mejora, en un cambio que ha de venir de la mano de todos aquellos que intervienen en el proceso de educación, que mediante procesos de Investigación – Acción busquen el bien común; la problemática en las aulas actuales, la comunicación y el clima del centro empeorarán, incrementándose una situación de malestar que generará mayores conflictos, mayor desmotivación general (profesores, alumnos, padres, …) y peores condiciones laborales en el terreno afectivo y personal (aunque se sigan llenando nuestros bolsillos) que repercuten de manera negativa en el mismo docente y en la sociedad.
De esta forma, no conseguimos otra cosa que docentes desmotivados, un sistema cada vez más gastado y desfasado y la disminución del valor de la escuela como herramienta de construcción y transformación social, así como vía de aprendizaje construcción personal de todos aquellos que conviven en la institución. Pierde su valor educativo para convertirse en un sistema meramente transmisor y una fábrica que produce títulos.
LA ADMINISTRACIÓN
En mi opinión, es una forma de tirarse piedras sobre su propio tejado.
Observamos que la Administración, responsable en gran parte de la formación que se le ofrece al docente, no otorga estrategias orientada a formar en necesidades (viendo la necesidad como problema) que otorguen respuesta a situaciones reales.
Es como si una empresa ofrece una mala formación técnica a sus operarios, que sacan cursos, seminarios, talleres… que no ofrecen estrategias a los trabajadores para aumentar su productividad, o les ofrecen estrategias anticuadas, muy lejos de las nuevas exigencias tecnológicas y de la búsqueda de la innovación para hacer frente a las exigencias de los consumidores.
¿Un empresario estaría dispuesto a ello?
¿Sería real y coherente que dejara a sus ejecutivos de Marketing formase en cadenas de montaje y que sus conocimientos quedasen desfasados?
¿Permitiría esa ausencia de ideas creativas que hacen que disminuya la difusión del producto y disminuya su venta?
Si las exigencias del mercado laboral a los trabajadores no van en discordancia con el cambio de exigencias y demandas sociales, ¿por qué la escuela sigue abogando por un sistema tradicional y conservador?
¿QUE HAY DE NUEVO EN LAS FORMAS DE EXCLUSIÓN EDUCATIVA? NEOLIBERALISMO, TRABAJO Y EDUCACIÓN?
“Allá en tiempos muy remotos, un día de los más calurosos del invierno el Director de la Escuela entró sorpresivamente al aula en que el Grillo daba a los Grillitos su clase sobre arte de cantar, precisamente en el momento de la exposición en que les explicaba que la voz del Grillo era la mejor y la más bella entre todas las voces, pues se producía mediante el adecuado frotamiento de las alas contra los costados, en tanto los Pájaros cantaban tan mal porque se empeñaban en hacerlo con la garganta, evidentemente el órgano del cuerpo menos indicado para emitir sonidos dulces y armoniosos.
Al escuchar aquello, el Director, que era un Grillo muy viejo y muy sabio, asintió varias veces con la cabeza y se retiró, satisfecho de que en la Escuela todo siguiera como en sus tiempos.”
Monterroso, Augusto (1997)
Basado en las ideas de Pablo Gentilli, en el Artículo publicado en la Revista EDUCAÇÃO & REALIDADE, v.20, n.1, enero - junio de 1995, Universidade do Estado do Río Grande do Sul, Porto Alegre.
Hoy en día imperan las corrientes y políticas neoliberadas, caracterizadas por seguir la línea continua desarrollada hasta nuestros días, modificando sus símbolos y modificando el significado de los constructos que hasta ahora se enfrentaban a dicha continuidad. Simultáneamente, es original y repetitivo, creando una nueva forma de dominación repitiendo las anteriores. Este “nuevo” formato se sustenta en formas de dominación anteriores que han cambiado su forma y organización.
Traspolada esta realidad al campo educativo, Gentilli trata en este texto las realidades que giran en torno al carácter que asume el proyecto neoliberal en el campo educativo, cuestiones relevantes para la identificación de aquellos factores que permiten caracterizar e identificar nuevos y no tan nuevos procesos de exclusión en la política educacional de la Nueva Derecha, basados en la teoría del capital humano que tienden hacía el neoeconomicismo en la educación.
Dicha teoría interrelacionó de manera contundente la relación existente entre educación y desarrollo económico, así, los conocimientos que aumentan la capacidad de trabajo constituyen un capital que, como factor de producción, garantiza el crecimiento económico de modo general y, de manera particular, contribuye a incrementar los ingresos individuales de quien lo "posee".
En sínteses el fin de la educación es servir al mercado, transmitiendo en élla un stock de conocimientos que califican para la acción individual competitiva en la esfera económica. Formamos maquinas de trabajo competitivas y funcionales, siendo la eficacia de la misma la aspiración máxima.
Esta teoría, e idea difundida a nivel consciente e inconsciente en nuestra sociedad, inició su germinación por la época de los 50 y 60, cuando se entendía que la educación constituye una garantía para el crecimiento implicaba reconocer que ella debía ser considerada una inversión (individual y social) y, consecuentemente, que debía estar sometida a una rigurosa planificación centralizada. El bien ultimo de la misma era la respuesta a las necesidades individuales, y el propio crecimiento económico ayudaría a la creación de empleo y un aumento de la riqueza individual favorecería al bien general.
A partir de los años 70, los gobiernos y los particulares no sólo debían "invertir" en educación, sino que inclusive las economías industrializadas debían apoyar y promover la inversión en capital humano dentro de aquellos países que todavía no habían reconocido el valor económico del saber.
Aquí se inicio una doble vertiente. Por un lado, el Estado de bienestar que, de hecho, invertía de forma creciente en la esfera educacional, y que se veía por una parte de la sociedad como mecanismo de progreso y crecimiento económico, y la y por otra, como una nueva máscara de los mecanismos burgueses de dominación.
Los teóricos del capital humano compartían esta controversia. Por un lado había partidarios que defendían la necesidad de la intervención del estado, porque la propia expansión del mercado de trabajo y las crecientes necesidades de mano de obra así lo imponían, y por otro lado, los defensores a ultranza de la privatización total de este area social.
La cuestión central consistía en saber cuánto invertían en educación el sector público y las familias y cuánto deberían invertir para poder responder a los desafíos de un mercado cuyos beneficios (al menos hipotéticamente) tenderían a universalizarse
El aumento de alumnos en las aulas exigía un esfuerzo directamente proporcional a la necesidad de profesorado. Eso unifico a ambas fuerzas centrando el problema en el Estado. El debería encargarse de la formación, selección y pago de la demanda surgida. De esta forma se atribuía al Estado un doble papel como agente de inversión y como mecanismo de regulación
Poco a poco se despertó una euforia neoliberal por reducir el gasto público social, en parte, el re-acomodamiento de la función social que los sectores dominantes atribuyen actualmente a la educación. Las políticas educacionales del neoliberalismo, aun cuando conservan un alto grado de centralización autoritaria basada fundamentalmente en el diseño de los currículos nacionales y en el control de los programas de formación de profesores, se basan en el reconocimiento de la importancia que poseen los mecanismos de transferencia de la responsabilidad en la gestión de los programas sociales y la privatización del gasto que permite subsidiarlos.
Ahora bien, descartar la centralidad del Estado en las políticas sociales y mantener inmune el carácter económico que justifica la inversión educativa supuso indefectiblemente transferir a la esfera del mercado las decisiones de inversión y los conflictos a ellas vinculados.
Dado que el mercado estaba en expansión, la preocupación de los tecnócratas del capital humano consistía en relevar y determinar con precisión cuales serían las necesidades de mano de obra y cuales los criterios más eficientes de planificación de los recursos humanos. El desafío es formar para la competencia en un mercado de trabajo cada vez más restringido y donde sólo los "mejores" conseguirán tener éxito
La perspectiva del capital humano basaba su promesa de universalización del empleo en el argumento de que a mayor crecimiento, más puestos de trabajo serían ofrecidos. Esto orienta hoy gran parte de los discursos y de las decisiones de política educacional que los gobiernos neoliberales formulan en nuestros países. Siendo así veremos intensificarse, trágicamente, las desigualdades sociales, la exclusión, los privilegios de las minorías y, sobre todo, la violencia que supone desintegrar la sociedad mediante la imposición de la lógica del mercado en todas las esferas de la vida humana..
El triunfo del neoliberalismo no será eterno, nunca lo fue ningún proyecto hegemónico. Sin embargo, las contradicciones del sistema no resolverán por sí solas y de forma redentora la crisis del capitalismo. Hoy precisamos de nuevas armas de lucha. El pesimismo radical de la inteligencia puede ser una de ellas. Simplemente, para no ser derrotados por el pragmatismo y por la complacencia irresponsable; para mantener intacto el optimismo de la voluntad. Simplemente, porque como nos recuerda Norberto Bobbio: el adormecimiento de la razón genera monstruos.
Ahora, nos queda a nosotros elegir: Crear instituciones y sociedades como remeros, o formar bandadas en los diferentes contextos en los que convivimos, transmitiendo los valores de volar en bandada como los gansos.
De forma más clara lo muestra Santos Guerra (2000) comenzando su obra “la escuela que aprende”.
Esa impactante reflexión nos puede llevar a reflexionar sobre la importancia de la ética en las instituciones y su inevitable transmisión a la sociedad. Por ello, hemos de luchar por un sistema que transmita unos valores centrados en los derechos humanos de las personas, en el respeto de las libertades e identidades individuales cuyo vehículo indispensable es la convivencia:
“La escuela tiene como misión fundamental contribuir a la mejora de la sociedad a través de la formación de ciudadanos críticos, responsables y honrados. Sería un problema gravísimo que el sistema educativo fuese en sí mismo un medio para empeorar éticamente la sociedad (…) no olvidemos que fueron médicos muy bien formados, ingenieros muy bien preparados y enfermeras muy bien adiestradas en su oficio, quienes diseñaron las cámaras de gas en la Segunda Guerra Mundial. No se nos puede ocultar que los grandes triunfadores del sistema educativo, quienes han llegado a la cúspide del poder, no se muestran obsesionados por reducir la miseria, la injusticia y la desigualdad. ¿Por qué se habla de éxito del sistema educativo?”
Por Ana de las Heras Cuenca |
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